Debilidad muscular o Miastenia gravis
La Miastenia gravis es una enfermedad crónica de origen desconocido que surge por una fallo del sistema inmunológico y se caracteriza por la debilidad en los músculos controlados voluntariamente. Esta debilidad aumenta con la actividad y disminuye con el reposo.

No es una enfermedad hereditaria o contagiosa, ni causa dolor. Además, un diagnóstico precoz de la misma permite tratarla desde los primeros síntomas sin que llegue a resultar grave. Gracias a los últimos avances en la investigación sobre esta enfermedad, cada vez se tiene más conocimiento de la misma.

Cómo actúa la miastenia

Normalmente se ven afectados por este trastorno los músculos que intervienen en la expresión facial, el movimiento de los ojos o párpados, la acción de masticar, deglutir o hablar, e incluso los que controlan la respiración, el movimiento del cuello y las extremidades. Esto es debido a que los impulsos nerviosos que inician el movimiento no llegan correctamente a las células del músculo y, en consecuencia, se produce una respuesta de las células inmunes. Esta respuesta autoinmune consiste en producir anticuerpos que se desplazan a las zonas afectadas, evitando que las células musculares capten los mensajes de las neuronas (neurotransmisores).

Cómo se manifiesta

Aunque puede afectar a cualquiera de los músculos controlados voluntariamente, generalmente se manifiesta con: visión doble, párpados caídos, dificultad para tragar y articular palabras, pérdida de expresión facial o debilidad en las extremidades (brazos y piernas).

Dado que, inicialmente, los síntomas pueden aparecer de forma repentina, a menudo resulta difícil de detectar y los síntomas se pueden llegar a confundir con los propios del estrés, la anemia o los trastornos emocionales.

Aunque este trastorno puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, sexo o raza, se manifiesta con mayor incidencia en mujeres jóvenes y adultas. En los casos de miastenia neonatal, el feto puede heredar los anticuerpos de la madre afectada. No obstante, estos casos suelen ser transitorios y suelen desaparecer a las pocas semanas del nacimiento.

El punto álgido de esta enfermedad se produce cuando se ve afectada la respiración, que puede suceder a partir de los dos primeros años de la enfermedad. En estos casos, el paciente suele presentar, de forma brusca, problemas para toser y respirar, lo que significa que la enfermedad ha afectado seriamente a los músculos de la respiración. Esto implica un gran riesgo de insuficiencia respiratoria, por lo que el paciente debe ser ingresado urgentemente. Hay que remarcar, sin embargo, que estos casos se producen en personas que no han seguido un control médico periódico.

Durante el transcurso de la enfermedad, la debilidad muscular puede afectar a diferentes grupos de músculos y su incidencia puede fluctuar según la época del año o el momento del día. Las personas que no siguen un control médico, suelen sentirse fuertes tras el descanso nocturno pero, a medida que avanza el día y la actividad se incrementa, la fatiga aumenta de forma progresiva.

Factores desencadenantes

Aunque su origen es desconocido, los primeros síntomas pueden aparecer tras una intervención quirúrgica, un episodio de estrés, práctica de deporte violento, embarazo, menstruación o la ingesta de fármacos que inhiben la conducción neuromuscular. También, la aparición de esta enfermedad suele estar asociada con otra de tipo autoinmune.

Debilidad muscular o Miastenia gravis
Tratamiento

Si bien, la miastenia gravis no tiene cura, un tratamiento adecuado permite controlar la enfermedad y que el paciente lleve una vida normal. Normalmente se aplica una medicación específica que favorece la comunicación entre el nervio y el músculo, suprimiendo o mitigando la respuesta inmune. En otros casos, se utiliza la plasmaféresis que consiste en eliminar del plasma los anticuerpos responsables del problema y sustituirlo por plasma de donantes sanos. Finalmente, la cirugía es otra opción que permite disminuir el tratamiento farmacológico o una remisión permanente del problema: se trata de la timectomía o extirpación quirúrgica del timo (órgano situado detrás del esternón que pertenece al sistema linfático, respiratorio y endocrino).

Consejos

– La persona afectada por esta enfermedad debe programar sus momentos de descanso a lo largo de su actividad cotidiana.
– El estrés o el calor pueden incrementar los síntomas.
– Es recomendable hacer coincidir las comidas con los momentos en los que se presenta mayor tono muscular, descansando una media hora antes para disminuir el cansancio.
– La ingesta de alimentos se debe hacer en pequeñas dosis para favorecer la masticación y descansar tras cada bocado para evitar la fatiga del músculo mandibular. Conviene que los alimentos sean blandos y se acompañen de sorbos de agua.
– Aunque no existen prohibiciones en este sentido, es mejor limitar la ingesta de fibra y condimentos para evitar una sobrecarga en los músculos peristálticos del intestino.
– La medicación puede producir diarrea como efecto secundario. En este caso convendría disminuir el consumo de frutas y verduras, además de aumentar el consumo de líquido para reponer las sales minerales perdidas por efecto de la diarrea.
– Se recomienda evitar los alimentos salados y los platos precocinados industrialmente.
– Respecto a las bebidas, conviene evitar aquellas que contengan gas y azúcares. Los zumos de frutas deben limitarse, especialmente los cítricos, por su alto contenido en potasio, contraindicado en estos pacientes.