Dejà vu: una extraña sensación de familiaridad
Con toda seguridad, todos hemos experimentado alguna vez la sensación de que ya hemos estado en un lugar, sin que realmente lo hayamos estado. O estar convencidos de que una situación nueva nos resulta misteriosamente familiar, aún teniendo pruebas de que no existió antes.

Actualmente, y gracias a los últimos estudios realizados en este sentido, esta extraña sensación o dejà vu puede ser explicada de forma más clarificadora. A raíz de estas investigaciones se ha descubierto la vinculación del dejà vu con dos tipos de recuerdos. El origen de esta sensación proviene de la fluctuación del cerebro entre dos tipos de memoria de reconocimiento: la que se basa en el recuerdo y la basada en la familiaridad.

La memoria de reconocimiento es la que nos informa de que lo que estamos viviendo en el momento presente ya lo hemos experimentado con anterioridad. Por ejemplo, ver en una cafetería a una persona que nos resulta familiar y, enseguida, recordar que la hemos visto por la mañana en el autobús.

Por su parte, la memoria basada en la familiaridad se da cuando la situación que estamos viviendo nos resulta cercana, aunque no recordamos en qué momento. Remitiéndonos al anterior ejemplo, vemos a la persona en la cafetería, nos resulta conocida pero no sabemos de qué. Por tanto, todo apunta a que el dejà vu es caso de reconocimiento basado en la familiaridad, pues estamos seguros de que reconocemos la situación y no sabemos el por qué.

Los resultados obtenidos en las investigaciones avalan la teoría de que los sucesos que experimentamos se guardan en la memoria como fragmentos individuales. Así, el dejà vu aparece cuando ciertos elementos de una situación se parecen a algunos aspectos de situaciones vividas con anterioridad. Cuantos más elementos de la nueva situación coincidan con los de las anteriores, mayor será la sensación de familiaridad.