Dejar de fumar tranquilamente
Si estás intentando dejar de fumar habrás leído cientos de artículos con consejos para abandonar el vicio, incluso habrás leído cosas contradictorias. Seguramente habrás escuchado el testimonio de alguien que lo consiguió de la noche a la mañana, de manera repentina, pero lo importante es que no te agobies ni que dejar de fumar se convierta en una obsesión para ti. Si tienes que dejarlo poco a poco, bien, cada cuerpo necesita sus ritmos.

Antes de intentar dejar el vicio de fumar valora qué grado de adicción tienes al tabaco, por qué razones quieres dejarlo y qué ganarás con ello. Evidentemente mejorará tu salud y ahorrarás dinero, pero haz un estudio más profundo de si de verdad te merece la pena. Una vez hayas sopesado tus posibilidades y si estás convencido de dejarlo, elabora un plan a tu medida. Tu plan debe ser eficaz pero no demasiado estricto, ni que te traiga “por la calle de la amargura”. Decirlo es fácil y cumplirlo es difícil, pero procura que el hecho de no fumar no se convierta en una tortura. Rodéate de amigos que también estén intentando dejar de fumar y poner vuestras opiniones en común, pero de manera positiva, sin tensiones.

En contra de lo que se ha creído desde hace años, fumar no relaja y de hecho las personas que dejan de fumar y lo consiguen tienen menos estrés que las que no lo consiguen. Es un dato que acaba de publicarse en un estudio realizado en el Reino Unido y que ha sido publicado en la revista Addiction. El motivo de esta reducción del estrés, según aventuran los científicos, es que los fumadores atraviesan continuas situaciones de dependencia entre cigarrillos, mientras que los ex fumadores sólo tienen que enfrentarse a la ansiedad durante un tiempo, y una vez superada se libran del estrés que genera la propia adicción.