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La vigorexia es una enfermedad difícil de asumir, pero más común de lo que se cree a nivel general. La obsesión por verse musculoso, no parar de mirarse al espejo y controlar la báscula de un modo enfermizo son algunos de los rasgos que presentan aquellos que sufren esta enfermedad. Cuando se llega a un grado extremo, las víctimas de esta trastorno abandonan casi todas sus actividades sociales y se dedican exclusivamente a entrenar. Asimismo, el perfil también incluye a personas que cuidan su alimentación en exceso con dietas ricas en proteínas y coquetean con anabolizantes y demás productos dopantes.

El complejo de Adonis todavía no está reconocido como enfermedad por la comunidad médica internacional, pero lo cierto es que este desorden emocional logra que los afectados siempre se vean débiles, enclenques y nada atractivos físicamente. Pero no todas las consecuencias son de caracter superficial, ya que puede evolucionar a un cuadro obsesivo-convulsivo, haciendo sentir a sus víctimas unos completos fracasados.

Como todo el mundo sabe, esta patología tiene ciertas similitudes con la anorexia, e incluso se la ha denominado “anorexia masculina”. Efectivamente, la mayoría de afectados son hombres, pero cada vez son más las mujeres presas de esta afección, que también comparte rasgos con la bulimia y demás transtornos alimenticios. Y como en todas las enfermedades provocadas involuntariamente por uno mismo, el tratamiento es complejo pero la cura, posible. La serotonina está relacionada con estas patologías y se puede recurrir a fármacos que actúen sobre estas sustancias. Asimismo, lo fundamental es actual sobre la conducta del afectado y recuperar su autoestima. Es aconsejable ir al psicólogo en los casos más clamorosos.