Dieta de la Zona para adelgazar
Llega el verano y nos queremos ver con un cuerpo digno. Volvemos al gimnasio, pero quizás es demasiado tarde para perder todos los kilos que nos sobran. Ha llegado la hora de ponerse a dieta y la mejor manera de adelgazar es conocer cuál es la dieta que mejor nos permitirá reducir talla. La conocida dieta de la zona aparecer por primera vez en un libro donde establece los pilares de este nuevo método de adelgazamiento. Muchas famosas se han apuntado al método del Dr. Sears, entre ellas están Jennifer Aniston, Sandra Bullock o Cindy Crawford. Entre los chicos encontramos a Brad Pitt.

¿En qué consiste la dieta de la Zona? El éxito a la hora de perder peso consiste en lograr un balance hormonal adecuado, controlando los niveles de insulina y glucagón. Otras dietas provocan un desequilibrio de estas sustancias, afectando a nuestro organismo y a nuestro estado de ánimo. Sin embargo, la dieta de la zona encuentra justo ese equilibrio hormonal que favorece el bienestar físico y la concentración mental. La proporción ideal es la ingesta de carbohidratos (40%), proteínas (30%) y grasas insaturadas (30%). Es decir, cada una de las cinco comidas diarias deben contener esas proporciones más o menos exactas. Estas cantidades no sólo favorecen que nuestro estado de ánimo se mantenga a lo largo del régimen, sino que además ayudan a quemar la grasa sobrante al transformarla en energía al practicar deporte.

Los hidratos de carbono pueden ser de dos tipos. Los de absorción rápida se encuentran el azúcar, la harina y los derivados de ellos, productos que debemos evitar ya que incrementan los niveles de insulina. Nuestra dieta se basará en los de absorción lenta, responsables del equilibrio hormonal, entre los que se encuentran frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.

Los alimentos proteicos recomendados son los conocidos de otras dietas, destacando la carne de ave y el pescado azul, y evitando la carne roja puesto que hace aumentar el colesterol. Finalmente, los ácidos grasos recomendados son el Omega-3 y Omega-6, presentes en el pescado azul, las nueces, el aceite de oliva y en diversos frutos secos.