Dieta para reducir los problemas digestivos
Hoy en día, existe una amplia gama de problemas digestivos que afectan a la vida diaria de muchas personas. Síndrome del intestino irritable, gases, reflujos… pero, lo que muchas personas no saben es que muchos de estos problemas son evitables realizando simplemente un cambio en la dieta. Hay varios órganos que nos ayudan en la digestión, los intestinos grueso y delgado, el colon y el estómago son los más conocidos pero, también, debemos tener presente a nuestra boca.

Los dientes y las enzimas de la saliva comienzan el proceso digestivo que comienza a bajar. Una buena salud oral es la primera clave para evitar que las bacterias dañinas entren en nuestros intestinos. Lo primero que debes analizar no es lo que comes, sino como lo comes. Cuando tienes problemas digestivos, debes buscar cual es el “elemento disparador”. Si realizas un plan de una media de cinco-seis comidas al día, recuerda que estas deben ser en porciones pequeñas por lo que, aunque ingieras el “disparador” estas pequeñas comidas no te podrán causar damos.

De esta forma, también mantienes el metabolismo continuamente activo, lo que te ayudará a conseguir una digestión más rápida y mantener mucho mejor tu peso. La parte más importante de cualquier dieta es la hidratación. El agua es clave, por lo que debes tratar de consumir por lo menos ocho vasos al día. Los zumos también son buenos pero debes consumirlos con moderación.

Demasiada fruta puede actuar como un laxante natural, por lo que se pueden producir más daños. Los zumos de verdura son excelentes y pueden complementar cualquier multivitaminas que tomes a diario. El alcohol y las bebidas carbonatadas como las gaseosas pueden irritar el estómago, por lo que estas se deben limitar muchísimo.