
Por todos es sabido que los períodos de tiempo en los que no dormimos bien nos proporcionan algunos malestares temporales como el mal humor o la fatiga. La acumulación de horas de sueño pérdidas puede convertirse en enfermedades cardiovasculares, no dormir bien o suficiente nos afecta de muchas maneras como ya te hemos comentado en ocasiones anteriores. Cuando no hemos dormido el cuerpo tiene que recurrir a las energías que ya quizá ha agotado en las faenas cotidianas.
De estar alerta pasas a estar lento en tus reacciones y respondes mal a los estímulos, te enfadas lo mismo que lloras, y sientes un caudal de emociones. Tu cuerpo pidiendo a gritos que le lleves a descansar. Pero no solo el cuerpo físico se ve afectado por esta situación, la mente parece se vuelve más lenta a la hora de retener información y nos vamos olvidando de detalles inmediatos.
Esto ocurre cuando después de una noche sin dormir seguimos ocupándonos de nuestras rutinas normales. Sí que es verdad que, podemos funcionar pero funcionamos a una menor capacidad. Si seguimos sin descansar en condiciones, nuestra memoria nos hará tener más de un problema. Muchos médicos recomiendan reponer el sueño. Esto va en contra de la creencia de que el sueño no se recupera.
Dormir un poco la noche siguiente o dormir en cuanto se pueda supone una forma de ayudar a la actividad nerviosa y cerebral a retomar sus faenas con normalidad. Un prolongado insomnio se convierte en una memoria deficiente, por lo que el trabajo que se realice será de menor calidad. Es más, hasta cualquier conversación puede ser difícil de mantener.
![]() ![]() ![]() ![]() |

























































