Ducharse todos los días
Muchas personas se duchan a diario, es un hábito muy arraigado en nuestra sociedad, es un momento placentero y que nos proporciona la higiene necesaria para ir impecables. También sirve para despejarse por la mañana o para conseguir el efecto contrario a última hora del día, cuando nos duchamos, además de la cuestión higiénica, entran en juego mecanismos psicológicos que nos hacen sentir mejor.

En cuanto a la higiene, tres de cada cuatro españoles aseguran ducharse al menos una vez al día. El tiempo medio ronda entre 5 y 10 minutos, tiempo suficiente que la gran mayoría pasa bajo el grifo de la ducha, para utilizar el gel y la esponja.

La piel cubre todo nuestro cuerpo humano, además la primera barrera con la que el organismo se protege de los agentes externos. Contiene una capa de lípidos con un PH ligeramente ácido, que se sitúa en torno al 5,5, que es lo que impide que gérmenes, bacterias, virus, ácaros y demás microorganismos puedan invadir nuestra piel.

Por eso es tan importante no modificar esa acidez para que la piel pueda seguir ejerciendo esta actividad protectora. Eso por eso que algunas personas no recomiendan ducharse mucho. Duchas excesivamente frecuentes y uso de jabones, geles u otros productos de aseo que contribuyan a perturbar el índice de PH de nuestra piel pueden ocasionar alteraciones cutáneas.

Para evitar problemas, la solución es optar por un jabón neutro y usar aceites vegetales al terminar. Los expertos recomiendan la utilización de geles jabones con un PH cercano al de la piel y que en ningún caso excedan el 6,5. A partir de esa cifra el producto puede alterar el manto hidrolipídico de la piel.

Por otro lado, en la naturaleza encontramos activos con interesantes propiedades para mantener el grado de hidratación de la piel. Entre ellos, el melocotón y albaricoque son frutos ricos en aceites de primera calidad, que contribuyen a la hidratación de la piel y aportan un efecto refrescante.

Con una ducha al día es suficiente para estar limpio y aseado, no es necesario hacer más, aunque en verano apetece darse más baños refrescantes. El agua debe estar tibia o un poco fresca porque a temperaturas mayores la piel se seca y pierde elasticidad.