Ejercicio después de un infarto
Después de sufrir un infarto de miocardio, nuestra primera preocupación es cambiar nuestros hábitos de vida de forma que el episodio cardiovascular no se vuelva a repetir. Uno de los temas que más preocupan a los pacientes de esta patología es si pueden volver a realizar ejercicio físico, dado que éste implica hacer trabajar al corazón, hecho que les preocupa.

Sin embargo, tras un episodio de este tipo lo que no debemos hacer es dejar de practicar deporte. Eso sí, tendremos que limitarnos a ejercicios de baja intensidad y principalmente aeróbicos, evitando los de alto impacto, ya que pueden aumentar la tensión arterial. Pero para mantenernos saludables y ayudar a la total recuperación tras la enfermedad es necesario realizar una rutina de ejercicios, independientemente de su edad.

Según pase el tiempo tras el infarto, podremos modificar el tipo de ejercicio. Al principio, el más aconsejable es caminar, a menos que el médico indique otra cosa. Se debe hacer siempre sin cansarse y de forma relajada, para que no suponga una sobrecarga para el corazón. Poco a poco se puede intentar aumentar el ritmo, pero siempre caminando despacio cuando el paciente sienta que se fatiga.

Poco a poco y siempre y cuando el médico no indique otra cosa, se pueden ir realizando otros deportes como golf, tenis, natación, e incluso, si la recuperación es satisfactoria, se pueden volver a practicar ejercicios como el ciclismo o el esquí, siempre siguiendo las pautas determinadas por el especialista para, en ningún momento, poner en riesgo el sistema cardiovascular del paciente.

Sea cual sea el deporte que practiquemos, lo que importa es que mantengamos siempre la frecuencia cardiaca por debajo del 75% de la frecuencia máxima teórica que podría alcanzar según su edad. De ese modo el ejercicio será siempre seguro y saludable.