
Técnicamente hablando, la propiocepción es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos. Para que nos entendamos, es una parte muy importante a desarrollar para evitar lesiones, pues cuanto mayor sensibilidad propioceptiva tengamos, mejor notaremos nuestras articulaciones. Un tobillo sano muchas veces se consigue gracias a la propiocepción, básica antes y después de una lesión que afecte a esta parte del cuerpo.
Para entrenarla, os proponemos que hagáis lo siguiente:
1- Andar descalzo por casa de vez en cuando por casa es ideal para generar una gran cantidad de sensaciones articulares.
2- Andar o correr descalzo por la playa es uno de los ejercicios estrella para mejorar la sensibilidad propioceptiva.
3- No utilizar en exceso botas de montaña o militares. Eso nos acostumbrarÃa a llevar el pie muy limitado de movimientos, creando una sensación de estabilidad mayor cuando no las lleváramos puestas.
4- Llevar a cabo movimientos explosivos de forma lenta y muy exagerada.
5- De pie, con los brazos abiertos y con las piernas juntas, intentar elevar una rodilla hasta el pecho a la vez que mantenemos cerrados los ojos sin perder el equilibro. Hacerlo con el tobillo izquierdo y derecho indistintamente.








































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