El dulce kiwi
El kiwi, es un fruto de una planta trepadora que, poco a poco, ha ido formando parte de nuestras vidas. Esta especie de baya peluda, mide unos 6-7 cm, y es originaria de China, donde es considerada como un verdadero manjar. En el siglo XX, los misioneros se llevaron a Nueva Zelanda las semillas de la fruta. En la actualidad, se cultiva en casi todas partes del mundo. La demanda de esta fruta es altísima en los mercados ya que después de ser estudiada concienzudamente, se ha descubierto que tiene un valor nutricional único.

Cuando se abre, se puede observar el color verdoso de su interior. En la parte central tiene una pulpa blanquecina, rodeada de semillas de color negro. Su sabor es tan suave y dulzón que recuerda a la mezcla de sabores de la fresa, el plátano y la piña.

Además de las calorías que te puede proporcionar un kiwi, es una fuente de vitamina C, potasio (similar a la del plátano), calcio, hierro y otros minerales esenciales. Si examinas su información nutricional, también verás como no contiene nada de colesterol, y tiene unos niveles bajísimos de sodio, por no decir las cantidades insignificantes de grasas saturadas que contiene.

La principal preocupación con su alto consumo es su contenido azúcar. Sin piel, una pieza de 76 gramos, contiene 6,8 gr de azúcar. Aparte de esto, es comprensible que se trate de una fruta excelente para mantener a salvo nuestra salud. En los niños, ayuda a la mejora de la salud respiratoria, al tiempo que reduce la incidencia de las sibilancias, la tos y trastornos del tracto respiratorio. Los antioxidantes presentes en el kiwi son cruciales para combatir los efectos dañinos de los radicales libres.