El estrés y la menstruación
¿Puede el estrés retrasar la menstruación? Sí, puede. Muchas mujeres no conocen los efectos negativos que el estrés puede tener sobre su salud en general, y no sólo en su ciclo menstrual. La forma en que funciona es muy sencilla: el estrés puede causar un desequilibrio en las sustancias químicas y hormonas del cuerpo y así dar lugar a problemas de salud variados como los granos, la dificultad en la concepción, el aumento de peso, pérdida de cabello, etc.

Cuando se habla de estrés y de la menstruación irregular, podemos decir que hay una conexión directa. El ciclo menstrual se compone de dos fases: la fase folicular y la fase lútea. Durante la primera fase del ciclo de una mujer, la FSH (hormona folículo estimulante) es segregada. Esto estimula la producción de los “huevos” y el estrógeno en el cuerpo. Los altos niveles de estrógeno consiguen la producción de la LH (hormona luteinizante), que hace que los huevos desciendan a partir de los folículos con el fin de ser fecundados por los espermatozoides.

Este es el momento en el que la ovulación se lleva a cabo. El tiempo transcurrido desde la ovulación hasta un día antes de la menstruación se denomina la fase lútea. Suele estar marcada por un período de tiempo de entre 12-16 días y es el mismo para la mayoría de las mujeres, a diferencia de la fase folicular, que puede variar. Después que los huevos hayan salido de los folículos, hay un colapso de los folículos y una formación de la “leteum corpus” que produce progesterona.

La progesterona es responsable de preparar el revestimiento del útero para la implantación. Si la fertilización no se produce y el cuerpo lúteo no recibe hCG (gonadotropina coriónica humana), entonces el revestimiento comienza desintegrarse debido a la falta de la progesterona y el periodo empieza.