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Las fobias suelen provocar incapacidad a la persona que tiene miedo. Si alguien tiene miedo a las alturas, por ejemplo, reacciona evitando asomarse a un balcón. En cambio, si tiene fobia, evitará a toda costa aquellas situaciones que le lleven a enfrentarse a ello. Consecuentemente, su vida se verá limitada y perturbada de forma notable.

Según los expertos, el origen de las fobias viene del miedo a satisfacer un instinto. Este temor se proyecta en algo exterior que lo sustituye, en algo simbólico cuyo significado se desconoce y se convierte en miedo patológico. De esta forma, el mecanismo de la angustia fóbica reaccionará ante determinadas situaciones u objetos, que no suponen ningún peligro real. La persona que sufre alguna fobia es perfectamente consciente de que su miedo es absurdo, pero le es imposible evitarlo.

Tipos de fobias

Una de ellas es debida a la insuficiente evolución intelectual del niño y aparece cuando comprueba que hay determinadas situaciones ante las que no puede defenderse. Las fobias traumáticas surgen por la destrucción de los mecanismos de defensa de la persona, ante un hecho o situación especialmente duro. Por último, existen las fobias producidas por la identificación con las personas que las sufren. Por ejemplo, si en una familia el padre tiene pánico a volar, los hijos pueden heredar ese miedo.

Las fobias hacen referencia a aquellos objetos, animales o situaciones que las provocan: acrofobia (miedo a las alturas), aracnofobia (miedo a las arañas), agorafobia (miedo a los espacios abiertos)…, y así, un largo etcétera de denominaciones curiosas.

Ya hemos mencionado que los agorafóbicos suelen evitar las situaciones que le provocan miedo, pero, ¿qué pasa si no lo consigue?. Entonces sobreviene el pánico, caracterizado por una fuerte ansiedad, pérdida de capacidad para razonar y sensación imperiosa de huida. Las reacciones fisiológicas alcanzan su mayor nivel los diez minutos siguientes al ataque, como sensación de ahogo, palpitaciones por encima de lo normal, dolor en el pecho, sofocos, mareos, sequedad bucal, sudores, vista nublada, desmayos y temblores. En las mujeres, incluso, puede aparecer súbitamente la menstruación.