El humo de segunda mano
El humo de “segunda mano”, el humo de tabaco ambiental, etc. contiene 50 conocidas sustancias cancerígenas. La exposición a este tipo de humo también se llama tabaquismo involuntario o tabaquismo pasivo. Este tipo de humo es, a menudo, mucho más contaminante. Los niveles de las partículas que se puede inhalar (el alquitrán en los cigarrillos) a menudo exceden la norma nacional de calidad del aire establecidos por la Agencia de Protección Ambiental (EPA).

Muchos países han aprobado estrictas ordenanzas que limitan las zonas de los fumadores en los lugares públicos (lugares de trabajo, bares, restaurantes). La gente, puede seguir fumando con tranquilidad es sus casa e incluso en el interior de su coches, pero en esos lugares también se puede “contaminar” a otras personas. En casa, los niños están más expuestos al humo de segunda mano en comparación con los adultos. Alrededor del 25% de los niños de entre 3 y 11 años viven con al menos un fumador.

¿El humo de segunda mano puede causar cáncer? La respuesta es clara y concisa: sí. Este tipo de humo causa cerca de 3.000 muertes por cáncer de pulmón al año en los no fumadores de los EE.UU., según datos del Instituto Nacional del Cáncer (USA). El humo de segunda está clasificado como un carcinógeno del grupo A. Esta es una calificación utilizada para las sustancias que están identificadas como causantes del cáncer en los humanos.

Los bebés y niños pequeños cuyos padres fuman se encuentran entre los afectados. La EPA estima que cada año se producen entre 150.000 y 300.000 infecciones respiratorias en lactantes y niños menores de 18 meses de edad. Esto conlleva un total de entre 7.500 y 15.000 hospitalizaciones cada año.