El insomnio en adolescentes
Dormir significa colocar la cabeza en una almohada, entrar en sueño y despertarse a la mañana siguiente con fuerzas para realizar todas las tareas. Sin embargo, buena parte de los adolescentes tiene problemas para conciliar el sueño, algunos sufren insomnio crónico. La prevención es clave para que no se convierta en un problema de salud. El insomnio se conoce como una alteración en el ciclo normal de descanso, que se traduce en no poder dormir.

Los primeros síntomas se desarrollan entre la adolescencia y la edad adulta. Se estima que un 10% de los jóvenes entre 16 y 25 años tiene todos los síntomas del insomnio, que se diagnostica tras pasar al menos un año entero con dificultades cada noche en poder dormir. Es importante saber que una sola noche sin pernoctar no comporta tener insomnio, ya que el problema surge cuando esto se repite en numerosas ocasiones.

En principio se desconocen los motivos exactos que llevan a pasar tantas noches enteras en vela, pueden ser los factores genéticos (herencia paterna) y ambientales (estrés, mala alimentación, irregularidad en irse a dormir), los científicos también han destacado dos aspectos interesantes: el cronotipo y la hiperactivación, que se caracterizan por un estado de exceso de activación fisiológica y emocional.

Por la noche, los síntomas del insomnio suponen dificultades para quedarse o permanecer dormido, tener la sensación de un sueño no reparador o despertarse temprano muy pronto sin poder volverse a dormir. No obstante, dormir no lo es todo. Los jóvenes con insomnio padecen fatiga diurna: sensación de cansancio físico o mental pero sin tendencia a adormecerse.

Algunos de los consejos para solucionar el insomnio, sin tener que tomar fármacos consiste en establecer rutinas y horarios fijos, practicar ejercicio durante el día, hacer deporte, decorar el dormitorio con un ambiente óptimo para dormir (temperatura, luz y ruido adecuados), evitar alimentos estimulantes como el café durante las últimas horas del día, habituarse a rutinas relajantes haciendo yoga o tomar una bebida caliente como un vaso de leche antes de dormir.