El peligro de las ondas electromagnéticas
Según numerosas revistas médicas, el peligro de las radiaciones electromagnéticas es real, y mucho más importante de lo que parece.

En la actualidad vivimos inmersos en un mundo de radiaciones electromagnéticas, tanto en la calle (antenas de telefonía, torres de alta tensión, transformadores) como en casa y la oficina (redes wi-fi, teléfonos móviles, teléfonos inalámbricos) e incluso en el colegio, y más ahora con el proyecto Escuela 2.0.

El dispositivo que más problemas conlleva es el teléfono móvil. Los especialistas alertan sobre el peligro de su uso continuado, que puede provocar enfermedades como la sordera a edades tempranas, dolores de cabeza, insomnio, nerviosismo e incluso tumores cerebrales. Esto es más alarmante todavía si tenemos en cuenta que cada vez hay más niños que usan el móvil y que es un elemento imprescindible en la vida de los adolescentes, quienes incluso duermen con el mismo bajo la almohada, puesto en silencio pero en modo vibratorio, para así poder notar si les llega una llamada o un mensaje.

Parece ser que en el campo de la telefonía no sólo comporta peligros el uso de los móviles, sino también el de los teléfonos inalámbricos. Eso por no hablar de las antenas de telefonía, en contra de las cuáles se han manifestado tantas y tantas asociaciones de vecinos.

Todo lo explicado suena muy alarmista, es cierto. Pero algo debe haber cuando ya en septiembre de 2.008 el Parlamento Europeo aprobó (por 522 votos contra 16) una recomendación para que los países miembros fijen límites más estrictos de exposición a móviles, redes wi-fi… Pese a ello, en España ha aumentado espectacularmente el número de antenas de telefonía.

Hay algunas medidas que podemos adoptar, por ejemplo, no hablar con el móvil situado a menos de 2 centímetros de nuestro oído. Además, poco a poco van apareciendo en el mercado neutralizadores de radiaciones electromagnéticas, sobre los que se están realizando en la actualidad estudios bastante rigurosos que parecen probar su efectividad.