El peligro de las pastillas adelgazantes
Después del verano muchas personas desean perder rápidamente los kilos que han engordado durante las vacaciones. Por esta premura, utilizan cualquier método a su alcance que promete perder peso. Y entre ellos están las píldoras que prometen una pérdida de peso rápida, que muchos ingieren sin estar informados de sus efectos secundarios.

Estos fármacos funcionan anulando las enzimas que contribuyen a la digestión y absorción de las grasas, por lo que estás son expulsadas del organismo, mientras que otras ayudan a suprimir el apetito, con lo que comeremos menos cantidad de comida y, por tanto adelgazaremos.

Debido a su mecanismo de funcionamiento, las pastillas para adelgazar tienen efectos secundarios porque alteran el normal funcionamiento del organismo, lo cual supone una serie de consecuencias para quien los toma. Un ejemplo de ello es que, si tomamos una comida con alto contenido en grasa, automáticamente sufriremos una diarrea intensa que provocará la pérdida de nutrientes y de otras sustancias que necesitan de la grasa que tomamos al comer para ser absorbidas por el organismo.

También pueden provocar hipertensión arterial. Si tenemos en cuenta que muchas de estas pastillas son ingeridas por obesos y pacientes con sobrepeso que ya suelen presentar un cuadro de hipertensión arterial, podemos hacernos una idea de la complicación que esto supone, ya que la toma de estas pastillas agravará los síntomas de las enfermedades que dichos pacientes presentan.

Estas características son iguales tanto a los tratamientos para adelgazar que prescribe el médico como a los que no necesitan receta. Está claro que, en ciertos casos, los pacientes aquejados de obesidad u obesidad mórbida necesitarán tomar este tratamiento de cara a perder peso, deben hacerlo siguiendo escrupulosamente las indicaciones del médico. De ese modo, su organismo no se verá afectado por la toma de dichas pastillas.