El síndrome del trabajador quemado (burn-out)
El síndrome de burn-out, de desgate profesional resulta o del trabajador quemado es un estado de estrés laboral crónico, que termina afectando a todos los ámbitos de la vida y no sólo en el trabajo. Aparece cuando una situación laboral nos sobrepasa, nos desborda, quedando reducida nuestra capacidad de aceptación. Se caracteriza por cansancio emocional, despersonalización y falta de realización personal. Crea una sensación de agoto producida por la realización de esfuerzos que no se ven compensados personalmente.

Suele ser bastante frecuente en trabajos sociales que implican el trato con personas e importantes exigencias emocionales en la relación interpersonal (personal sanitario, docentes, policías), que se derivan en un deterioro, desgaste mental o pérdida de la empatía. Este cuadro genera distintos grados de discapacidad laboral, como puede ser el ausentismo laboral, incremento de morbilidad, aumento de toxicomanías y hasta un incremento del índice de suicidios. En algunos países es considerado casi como una enfermedad laboral.

La sobrecarga laboral, demasiadas tareas pro cumplir, la carencia de recursos, la presión horaria, las bajas retribuciones y estímulos de distinto tipo son factores inherentes que experimentar sufrimiento. El síntoma más generalizado es un fuerte sentimiento de impotencia, pues desde el momento en que se levanta de la cama ya se siente cansado. El trabajo no tiene fin, a pesar de hacer todo lo posible por cumplir con los compromisos, el trabajo nunca se termina. Lo que anteriormente era motivo de alegría ahora no lo es, termina siendo casi un estado depresivo. La persona no está feliz.

Se ha demostrado que en personas pero bien remuneradas es poco común la presencia del síndrome a pesar de trabajar más de 8 horas diarias.