El tétanos sigue siendo un peligro
En este “primer mundo” nuestro, tendemos a olvidarnos de muchos de los problemas que preocupaban a nuestros padres y abuelos. Uno de esos problemas olvidados es muy grave, y se llama tétanos.

El tétanos (o tétano) es una enfermedad no contagiosa de persona a persona, y que frecuentemente ocasiona la muerte. Se da cuando se produce una herida y ésta entra en contacto con la bacteria del tétanos. Esta bacteria generalmente se encuentra en el suelo, pero puede estar prácticamente en cualquier sitio, pues produce esporas resistentes que pueden encontrarse en la calle, en el jardín de una casa, en los excrementos de animales… Si sus esporas entran profundamente en una herida, más allá del alcance del oxígeno, germinan y producen una toxina que interfiere con los nervios que controlan los músculos, provocando rigidez extrema de los mismos, parálisis, dificultades respiratorias graves y, si no se trata la enfermedad, el proceso puede acabar dramáticamente.

Por ello, hay que acudir al médico si se tiene una herida abierta, sobretodo si:
• Se causó la lesión al aire libre.
• La herida ha entrado en contacto con el suelo.
• La persona no se ha vacunado nunca contra el tétanos o no ha recibido una dosis de recuerdo en los últimos cinco años.

A menudo nos descuidamos y pensamos que sólo hay peligro de contraer el tétanos cuando una herida entra en contacto con el óxido de hierro, por ejemplo, si nos pinchamos con un clavo oxidado. Pero no es el óxido el que alberga la bacteria, sino la suciedad del clavo. Lo que ocurre es que un clavo oxidado seguramente estará bastante sucio, y es esta suciedad la que implica el riesgo de contagiarnos del tétanos.

La comunidad médica recomienda la vacuna del tétanos para absolutamente todo el mundo, recibiendo dosis de recuerdo cada 5-10 años (en el intervalo no hay acuerdo, por lo que quizás será mejor optar por los cinco años). Habiendo recibido la vacuna, podemos estar absolutamente tranquilos.