El Trastorno Obsesivo-Compulsivo
El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se encuadra dentro de los trastornos de ansiedad y consiste básicamente en la presencia de pensamientos repetidos y angustiantes (obsesiones) y comportamientos repetidos que no se pueden evitar (compulsiones) lo suficientemente graves como para interferir en la vida cotidiana del paciente, en sus relaciones sociales y en su entorno laboral.

Aunque quien sufre este trastorno sabe que los pensamientos y las acciones no tienen sentido, se siente obligado a hacerlos para eliminar la angustia que le causan.

Debemos tener en cuenta que todos nosotros en mayor medida podemos obsesionarnos con una idea o repetir algún acto, como cuando se nos mete una canción en la cabeza y la repetimos sin cesar o miramos una y otra vez si hemos metido el billete de avión y el pasaporte en la maleta. Estas conductas no denotan ningún trastorno. Lo que define al TOC es que no permite que el sujeto que lo sufre lleve una vida normal.

Entre las obsesiones y compulsiones más frecuentes podemos encontrar:

– Temor a contaminarse, lo que les lleva a lavarse las manos una y otra vez, siguiendo una determinada pauta. Si por cualquier causa no se sigue el ritual, el sujeto debe comenzar otra vez. Otra conducta derivada de esto es la limpieza excesiva del hogar, por el miedo a contaminarse con los gérmenes.

– Temor a causar daño a otros a que les pase algo a los seres queridos, lo que lleva a un gran nivel de angustia. De aquí se derivan conductas como asegurarse una y mil veces de que se ha cerrado el gas, o la puerta.

– Necesidad de simetría. De aquí se deriva la necesidad de colocar las cosas escrupulosamente, de forma que todo quede simétrico y compensado.

El tratamiento utilizado hoy día se realiza combinando psicoterapia y psicofármacos inhibidores selectivos de la recaptacion de serotonina, que contribuyen a que disminuyan la frecuencia de las obsesiones y compulsiones y a aliviar la angustia, logrando que el paciente aumente en gran medida su calidad de vida.