El uso correcto de las bebidas isotónicas
Cuando practicamos deporte o cualquier actividad que requiera un esfuerzo físico se eleva nuestra temperatura corporal. Para regular esta subida, se produce esa sudoración que tanto nos incomoda y provoca que nuestro organismo pierda agua y sales minerales. Además, la pérdida de estas sales implica que nuestro rendimiento disminuya y que la recuperación sea más lenta. Para suplir esta carencia es aconsejable ingerir bebidas isotónicas, que además ayudan a reponernos. Estas bebidas están recomendadas en los momentos de ejercicio muy intenso, debido a la gran pérdida de nutrientes que experimentamos.

Pero no debemos confundirnos y pensar que este tipo de rehidratantes son la solución para todos los casos, sino para aquellos en los que la pérdida de minerales es considerable. Así pues, no es necesario que nos aferremos a esta bebida como si se tratara de la mejor cura. Mantener unos correctos niveles minerales en el organismo es fundamental para que los músculos, tendones y demás partes del sistema locomotor respondan adecuadamente al esfuerzo y la mejor forma de hacerlo es mediante una correcta alimentación y bebiendo agua todos los días.

De este modo, las bebidas isotónicas no son imprescindibles en actividades de menos de una hora y no presentan prácticamente ventajas respecto al agua o la glucosa. Como todo en esta vida, abusar no es bueno y en este caso los efectos contraproducentes son el daño del esmalte dental, la hipersensibilidad y el desarrollo de caries, ya que se trata de bebidas muy ácidas. Y si no están especialmente recomendadas para ejercicios moderados, menos lo son como refresco para calmar la sed. Si lo tomamos como un hábito, el organismo ingiere un aporte extra de minerales y micronutrientes que realmente no necesita y su alto contenido en azúcares puede incrementar el peso corporal y los niveles de glucosa en la sangre.