El uso de la vitamina C por vía intravenosa
El doctor Miguel Ángel Ibáñez está llevando a cabo descubrimientos sorprendentes usando una terapia basada en la aplicación intravenosa de la vitamina C a dosis elevadas.

El doctor Ibáñez es investigador bioquímico en la Universidad de Barcelona, pero también tiene una consulta médica. Empezó su carrera ejerciendo la medicina tradicional (por aquel entonces era un detractor convencido de la medicina holística), hasta que fue víctima de una enfermedad a la que la medicina convencional no daba solución. Como último recurso acudió a la homeopatía y sanó totalmente. Desde entonces comenzó a investigar en el terreno de la medicina alternativa.

Es un gran admirador del premio Nobel Linus Pauling, quien le sirvió como modelo a la hora de investigar. Por ejemplo, le llamó la atención que Pauling desayunara cada día con 2 gramos de vitamina C y por ello empezó a investigarla.

Tras muchos estudios, obtuvo vitamina C para su aplicación intravenosa y comenzó a prescribírsela a sus pacientes. En un estudio conjunto realizado por la Universidad de Barcelona y la Universidad de Stanford (California), ha demostrado que la vitamina C aplicada en sangre es un potente antidegenerativo, antihistamínico, antitumoral, y antiinflamatorio; por ello es muy útil en todas las enfermedades degenerativas y también en el cáncer.

El pH del tejido conjuntivo del paciente y su resistividad son examinados por el doctor para así determinar en qué forma aplica la vitamina C: ascorbato cálcico, ascorbato sódico… En lo que a la dosis se refiere, normalmente empieza con 10 gramos, para ir aumentando la cantidad progresivamente, y siempre en base a los estudios que realiza en cada paciente, puesto que cada persona es única y el nivel máximo de vitamina aplicable varía. El doctor va controlando cómo reacciona el cuerpo ante las crecientes dosis de vitamina, con métodos de biorresonancia y kinesiología.
El doctor Ibáñez ha tratado muchas enfermedades con gran éxito, incluso casos avanzados de cáncer.