Elegir dónde hacerse un piercing
Hace unos años estalló el “boom” de los piercings. Actualmente está muy extendido en adolescentes y no tanto, por eso es muy importante que a la hora de hacerse uno se tenga muy en cuenta diferentes factores para que no tengan repercusión en nuestra salud.

Lo principal y más importante es elegir el establecimiento donde nos lo vamos a realizar. Es interesante matizar que cualquier persona puede realizar un piercing, pero necesita una formación previa específica además de unas instalaciones higiénicas y un material esterilizado y/o desechable.

Una clínica o una farmacia, a no ser que tengan permiso y el personal con la correspondiente titulación, no está autorizado a realizar piercings de manera que, aunque una clínica nos pueda dar sensación de seguridad, no tiene necesariamente que estar autorizada a realizar este tipo de prácticas, al igual que su personal.

Es importante pedir que nos muestren los permisos y titulaciones necesarias para realizarlos, preguntar acerca de la esterilización del material no desechable (normalmente esterilizado con autoclave) y solicitar que el material desechable lo abran delante de nosotros.

Elegir dónde hacerse un piercing
Una vez hayamos elegido el establecimiento, seguro que ya tenemos pensando en qué lugar de nuestro cuerpo nos queremos realizar el piercing. Por lo general, no hay ninguna contraindicación, es decir, no hay sitios concretos donde no se puedan realizar, sin embargo el profesional que nos lo realice debe asegurarse de que en esa zona de nuestro cuerpo no pasa ninguna vena ni nervio que pueda provocar una mala cicatrización, paralización de la zona o incluso una hemorragia.

Hay que tener en cuenta que el cuerpo puede “rechazar” el piercing, este es el motivo por el cual algunos (habitualmente en la ceja) se van expulsando poco a poco hasta que sólo nos queda enganchado en un poco de piel, con lo cual hay que retirarlo.

Por último, al elegir el metal que nos queremos colocar, debemos ser conscientes de que inicialmente tendremos una herida, por lo que la zona en la que coloquemos ese piercing se va a inflamar. Así pues, debemos escoger un pendiente ligeramente más grande de manera que cuando la zona se inflame no nos provoque dolor innecesario y una mala cura. Aproximadamente a los 15 días nos lo podremos cambiar por el que más nos guste si la cicatrización ha sido correcta.

Con respecto a la cura posterior, cada profesional nos facilitará unas indicaciones de cuidados (normalmente por escrito) que hay que seguir estrictamente para no tener complicaciones (infecciones, rechazos…) a corto y largo plazo.