Epicondilitis o codo de tenista
La causa de la epicondilitis, conocido vulgarmente como el mal de tenista, es una inflamación de las inserciones musculares en el epicóndilo del codo. Se trata de una variedad de tendinitis en la que las inserciones musculares en la parte lateral del codo están inflamadas. El dolor puede aparecer a nivel de la inserción muscular en el hueso del codo o se puede irradiar hacia los músculos del antebrazo y ocasionalmente hasta la muñeca. La epicondilitis generalmente se relaciona con el sobreuso o con un traumatismo directo sobre la zona. El dolor es más intenso después de un uso intenso o repetitivo de la extremidad. A pesar de llamarse codo de tenista, es más común en personas que en su vida diaria realizan tareas muy exigentes para sus brazos, como albañiles o pintores.

Dentro de la fisioterapia la epicondilitis se trata con varias técnicas cuyo objetivo es disminuir el dolor y reducir la inflamación. Esto se consigue realizando una serie de acciones entre las que destacan:
– Estiramientos de los extensores del brazo afectado, así como el cuello, parte superior de la espalda y hombro, mano, muñeca, antebrazo y tríceps.
– Masaje de toda la musculatura del brazo
– Movilizaciones de los tendones a la altura del epicondilo.
– Reducir la inflamación mediante ultrasonidos, hielo, medicación antiinflamatoria e infiltraciones con corticoides.

Además, cuando la lesión se debe exclusivamente al sobreuso de la musculatura siempre se aconseja reposo de la actividad. Si debido a la vida laboral o a otros motivos no se puede reposar, se pueden emplear distintos tipos de vendajes con el fin de limitar el movimiento de extensión o vendajes que te permitan realizar todos los recorridos articulares a la vez que consiguen la relajación del músculo. Ocasionalmente puede que el especialista opte por la inmovilización total mediante un yeso. Cuando se ha superado la fase aguda de la lesión se debe empezar a realizar ejercicios de potenciación de la musculatura para evitar que la lesión reaparezca.