Errores al entrenar
No es la primera vez que hablamos de errores al hacer ejercicio físico. El entrenamiento requiere de unos conocimientos para hacerlo bien y no sufrir lesiones. Si te pasas muchas horas en el gimnasio y luego no ves los resultados, seguramente estés haciendo algo mal. Conoce los errores más comunes a la hora de ponerse en forma. Seguro que tu próxima sesión de entrenamiento va mucho mejor.

Falta de técnica. Pues precisamente para eso están los monitores o instructores. No son sólo esos mazas musculados que dan vueltas por las máquinas o las profesoras que sigues con la mirada con cara de vicioso. Tienen un trabajo esencial que es enseñarte a entrenar. Si les consultas a menudo, evitarás dolores de hombros con las pesas o fastidiarte la espalda a base de abdominales.

No estirar es algo grave porque calentarse antes de la acción. Seguro que te lo han dicho miles de veces, pero tú sigues sin hacer caso. Estira bien tus músculos flexores de la cadera, tus pectorales y los extensores cervicales porque suelen estar contraídos. Lo recomendable es dedicarle unos cinco o diez minutos antes y después del deporte. Si lo haces evitarás dolores de espalda, hombros y cuello. ¡Garantizado!

Si realizas entrenos esporádicos, no fuerces la máquina. Te falta tiempo y cuando vas al gimnasio quieres recuperar el tiempo perdido. Es imposible y muy malo. Para un día que entrenas, lo suyo es hacer 20 km corriendo y un par de horitas de máquinas… Gran error. Con eso sólo conseguirás dos cosas: terminar destrozado, con agujetas, y posiblemente con alguna tendinitis. Si te falta constancia, es mejor que entrenes suavemente, con el tiempo ya irás mejorando el ritmo.

El agua no sólo para bañarse. Los especialistas aseguran que el 75% de la población está crónicamente deshidratada, lo que reduce el rendimiento físico y mental. Bebe mucha agua, especialmente si haces deporte en verano, no esperes a tener sed.

No descansar lo suficiente es también malo. Si haces un buen ejercicio, tranquilo que lo notarás, pero no debes obsesionarte. Descansa, necesitas recuperarte de los esfuerzos o te vas a quedar sin batería. Son fundamentales 8 horitas de sueño y algunas sesiones de descanso intercaladas entre los entrenamientos te sentarán de maravilla. Luego ya verás como notas que inicias con más fuerza.

Las pesas y el ejercicio cardiovascular o aeróbico (correr, bicicleta, nadar…) son fundamentales para estar en forma. El ejercicio cardio es el más eficaz para quemar calorías, pero tienes que hacerlo en periodos cortos de gran intensidad o con sesiones moderadas y de larga duración. No sirve de mucho machacarte a pesas si no haces un poco de actividad aeróbica.

Finalmente, el entreno no debe convertirse en rutina. Está genial salir a correr o hacer máquinas, pero si no varías, al final te aburrirás. Combina la carrera con la bicicleta, la natación o algún deporte de equipo. Tampoco hagas siempre las mismas máquinas. Lo mismo ocurre si no varías la intensidad. Si no hay progreso, no hay motivación.