Estatinas contra el colesterol LDLLa función de las estatinas es reducir el colesterol LDL -colesterol malo- en sangre para disminuir el riesgo de infartos o ictus, ya que cuando el colesterol LDL es muy alto, se acumula en las paredes internas de las arterias.

Para reducir el colesterol LDL hay que seguir unos hábitos como hacer ejercicio, dieta sana baja en grasas, evitando las grasas saturadas y las transgénicas -también conocidas como trans-, aumentar el consumo de alimentos ricos en fibras solubles como legumbres, verduras y cereales como la avena.

Dejar de fumar para mejorar la circulación sanguínea es algo básico, como también adelgazar y comer menos si se ha llegado al sobrepeso.

Hay que tener en cuenta que los genes contribuyen a que se tenga el colesterol LDL alto, ya que hay personas afectadas debido a la producción excesiva en su cuerpo por cuestiones genéticas incluso hereditarias.

Pero no todo el colesterol es malo para la salud, ya que hay colesterol bueno -el HDL-, es el que el cuerpo necesita para producir la bilis que ayuda a digerir las grasas de los alimentos y es también necesario para producir la vitamina D y otras hormonas. Los niveles altos de este colesterol HDL reducen el riesgo de infartos e ictus.

Las estatinas bajan el colesterol LDL -el negativo-, bloqueando una enzima que favorece la producción de colesterol en el hígado, contribuyendo de esta forma a la subida del colesterol HDL -el positivo- y así reducir el riesgo cardiovascular evitando la inflamación de las arterias.

En el mercado existen seis tipos de estatinas, aunque en España se comercializan en estos momentos cinco y aunque todas bajan el colesterol no son igual de eficaces ni en sus efectos secundarios ni tampoco en sus interacciones.

Se toman una vez al día normalmente al acostarse ya que por la noche es cuando más colesterol produce el cuerpo y es cuando son más eficaces. Si se olvida una dosis no hay necesidad de compensarla. Se toma la dosis normal al día siguiente.

En unas semanas suelen hacer efecto y es entonces cuando habrá de hacerse un nuevo análisis de sangre para comprobar el colesterol y ver cómo reaccionan las enzimas del hígado porque uno de los efectos secundarios del consumo de estatinas es elevar el nivel de esas enzimas.

Pueden producir dolores musculares, debilidad, estreñimiento por lo que hay que consultar al médico para reducir las dosis o interrumpir el tratamiento y buscar otra alternativa mejor para el paciente.

No hay que olvidar que las estatinas solo hay que tomarlas cuando no se logra bajar el colesterol LDL -negativo- a través de la dieta, el ejercicio y dejando el tabaco, ya que por sí solas no son la solución, y tienen según estudios recientes riesgos tóxicos y efectos secundarios graves algunas de ellas durante largos periodos por lo que han sido muchas retiradas del mercado.