Uno de los síntomas más comunes del embarazo son, sin duda las náuseas y vómitos. Suelen producirse durante los tres o cuatro primeros meses del embarazo y se deben a los cambios que se producen en el sistema digestivo de la mujer para dejar espacio al bebé.

Normalmente se producen por la mañana, antes del desayuno, aunque pueden aparecer en cualquier momento del día. Para evitarlas, en la mayoría de las ocasiones basta con seguir algunos consejos:

– Come algo antes de levantarte de la cama, preferiblemente hidratos de carbono, como una galleta o una tostada y después quédate unos 20 minutos echada, dejando que tu estómago se asiente.

– Levántate despacio de la cama, sin movimientos bruscos.

– Come poco y a menudo, más o menos cada dos o tres horas, aunque no se tenga hambre. De esta forma no se sobrecarga el aparato digestivo.

– Evita las comidas ricas en grasa y especias.

– Comer preferentemente alimentos ricos en hidratos de carbono como galletas, patatas hervidas, tostadas, etc.

– Los alimentos ricos en vitamina B6 también ayudan a prevenir las náuseas. Por ello es aconsejable introducir en dieta atún, plátanos, uvas pasas, salvado de trigo y semillas de sésamo, siempre que el médico no las haya desaconsejado por alguna razón.

– El té de jengibre o el jengibre pueden ayudar a reducir las náuseas.

– Es conveniente sentarse y reposar después de comer, para mantener la comida en el estómago.

– Es conveniente evitar los olores que hacen sentir mareos.

Si los vómitos no remiten o si se vomita más de tres o cuatro veces al día, es conveniente acudir al médico, ya que él puede recetar medicamentos que controlen las náuseas que pueden ser utilizados por las mujeres embarazadas.