Falta de apetito en ancianos
Quienes conviven o cuidan de un anciano muchas veces se encuentran con que éste comienza a perder el apetito de forma gradual, de modo que cada vez va ingiriendo una menor cantidad de comida. Si esto se alarga en el tiempo, puede provocar malnutrición y carencias nutritivas, que faciliten la aparición de diferentes dolencias en el anciano.

Habitualmente, esta inapetencia es transitoria, normalmente ligada a enfermedades como depresión, ansiedad, sufrir algún tipo de infección o pueden ser debidas incluso a la toma de algún medicamento que produce pérdida de apetito en el anciano. Cuando la causa desaparece, el apetito se normaliza.

Sin embargo, a veces dicha normalización no se produce, y entonces es necesario tomar una serie de medidas tanto para aumentar al apetito del anciano como para lograr que la ingesta calórica sea lo mayor posible.

Un modo de lograrlo es incluyendo en la dieta los alimentos que más le gusten, para así estimular su apetito. También es adecuado ofrecerle alimentos fuera del horario de las comidas, para que coma, aunque sea en pequeñas cantidades, a lo largo del día.

Debemos preparar también alimentos que sean fáciles de digerir y de masticar por el anciano, sobre todo si la pérdida de apetito se debe a problemas de dentición. De ese modo, facilitaremos la toma de alimentos.
Es conveniente evitar que beba mucha agua u otros líquidos antes de la comida, ya que esto produce sensación de saciedad y tomará menos alimento. Lo mejor es que beba un vaso de agua durante las comidas y beber treinta minutos antes o después de las comidas.

También es aconsejable variar en lo más posible la dieta, para estimular el apetito. Prescindiremos o restringiremos los alimentos poco calóricos, como las verduras y prepararemos preferiblemente aquellos más energéticos, para que el aporte energético sea alto aunque coma poca cantidad.