
Las flores de Bach se utilizan hace más de 50 años no solo para el tratamiento armonizador psicofísico en enfermedades de todo tipo sino también para cuidar la salud y llevar una vida sana, puesto que estabilizan y eliminan lo puntos flojos de tipo psíquico. Además, sus olores proporcionan una terapia curativa en muchos sentidos, acompañada por una actitud mental distinta, por la tranquilidad y la felicidad interior.
El objetivo prioritario de las flores es el de relacionarse con nuestras características básicas, para devolverlas a su primitivo equilibrio y, por consiguiente, y a través de su vibración energética beneficiosa, recordándonos quiénes somos y cuáles son nuestras autenticas potencialidades.
Algunas de las flores más utilizadas en salud son:
- Genciana: Es efectiva para esos momentos en los que la tensión se produce por depresión.
- Agrimonia: Es una flor interesante que se centra en aquellas personas tímidas.
- Olmo: Está indicada para aquellas personas con una excesiva carga de responsabilidades. Ayuda a estabilizar y serenar la tensión tanto física como mental.
- Acebo: Se utiliza para combatir situaciones de ira o enfado repentino.
- Castaño blanco: Esta Flor de Bach relajante ayuda a personas que piensan constantemente en negativo, lo que crea una sensación de angustia que le puede generar tensión cervical.
- Leche de gallina: Similar a la Genciana. La leche de gallina ayuda a superar situaciones complicadas que surgen en la vida y que producen malestar general.
- Impaciencia: Como su propio nombre indica, esta flor está indicada para personas muy activas, muy tensas, que van a todos lados corriendo, que nunca se ven quietos y que no pueden ver a nadie parado.
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