Formación y crecimiento de las uñas
La matriz ungueal, o madre de las uñas, aparece a las nueve semanas de desarrollo del feto humano. Hacia las veinte semanas, tanto las uñas de las manos como de los pies están prácticamente formadas. En ellas se puede apreciar la lúnula, esa zona curva más blanquecina, que debe su escasa pigmentación a que el lecho ungueal es más grueso que el resto de la uña, y no permite el paso del tono rosado de los vasos sanguíneos de la dermis.

Así pues, las uñas están constituidas por diferentes partes, entre las que destacan:

– Plato ungueal, o parte visible de la uña.
– Lecho ungueal, zona de la piel sobre la que está situada la uña.
– Matriz, área por debajo de la cutícula.
– Lúnula, zona curva en forma de media luna y de color blanquecino.
– Cutícula, tejido que se repliega sobre el plato ungueal.

Formación y crecimiento de las uñas
Existen tres teorías que explicarían la formación de la uña, aunque las tres coinciden en que consiste en una secreción de queratina (proteína presente en la piel y el cabello) a partir de la matriz. Las células más antiguas de crecimiento se van reemplazando por células nuevas. Aunque el promedio de crecimiento es de 0.01 milímetro al día, esta cifra puede variar en función de la edad y la herencia genética.

Las uñas de las manos suelen crecer más deprisa (entre 2 y 4 milímetros cada mes) que las de los pies (aproximadamente la mitad). Este crecimiento se suele mantener toda la vida, a excepción de algunas enfermedades. Sin embargo, existen patologías como la psoriasis que aumentan su velocidad de desarrollo. También, es absolutamente normal que en los dedos índice, medio y anular de las manos, las uñas crezcan más rápidamente.