Fractura de cabeza de radio y aguja de Kirschner
Las fracturas de cabeza de radio son habituales lesiones en el codo. Suelen darse en caídas, deportes de contacto o traumatismos en accidentes automovilísticos. Su diagnóstico se basa en estudio radiográfico y mecanismo de producción. El tratamiento de estas fracturas puede variar desde el conservador con rehabilitación precoz, al tratamiento quirúrgico con implantación de una o varias agujas de Kirschner.

Este tipo de fracturas se suelen producir por una caída sobre la palma de la mano en diferente posición del codo y pronosupinación del antebrazo. El codo se ve sometido a fuerzas ocasionadas por el impacto, desplazando parte o la totalidad de la cúpula radial que se encuentra bloqueada por la posición del codo.

Las fracturas de la cabeza del radio en el adulto pueden clasificarse según Mason:
Tipo I: fractura no desplazada o con desplazamiento inferior a 2 milímetros, que no limita la pronosupinación. Se produce una línea de fractura vertical que en ocasiones pasa inadvertida.
Tipo II: fractura desplazada más de 2 mm, de dos fragmentos y que bloquea la pronosupinación. Línea de fractura más o menos vertical y fragmento frecuentemente anterior o externo.
Tipo III: fractura multifragmentaria (conminuta) que puede afectar hasta el cuello o incluso la tuberosidad bicipital.
Tipo IV: asociada a la luxación de codo.

Habitualmente paciente con una fractura de la cabeza del radio presenta dolor intenso en la parte externa del codo y una limitación en la totalidad de movimientos, especialmente del antebrazo y extensión de codo. Prácticamente todos los pacientes con fracturas sin desplazamiento radial muestran una evolución clínica muy favorable. La complicación más común en estos casos es la limitación leve de la extensión o de la rotación del antebrazo. Con el tiempo puede aparecer artrosis, rigidez y dolor articular.

El tratamiento si no hay desplazamiento en la cabeza de radio será con inmovilización con una férula posterior braquio-palmar, colocando el codo en flexión de 90 grados. Se recomienda colocar hielo y la elevación del brazo en las primeras 48 horas. El paciente debe ser examinado al cabo de una semana y se retirará la férula a las 3 semanas para iniciar la recuperación de la flexibilidad articular. Debe indicarse al paciente que el dolor y la rigidez permanecerán durante varias semanas, pero se recupera la función a la normalidad a los 2 meses de la rehabilitación.

En el caso de desplazamiento, la conducta terapéutica dependerá del tamaño del segmento fracturado y del grado de desplazamiento que haya experimentado. Si el fragmento es pequeño, de menos de 1/3 de la masa de la cabeza radial, está enclavado y levemente deprimido, no procede ningún tratamiento activo. Se actúa tal cual se hace con las fracturas de primer grado: inmovilización en cabestrillo o con férula de yeso por 3 semanas, iniciándose en forma precoz la rehabilitación de los movimientos articulares de forma progresiva y siempre bajo supervisión de un especialista. Es frecuente que se produzca una cierta pérdida de la extensión (10 a 15 grados). Sin embargo, eso no afecta a la funcionalidad de la extremidad superior.

En caso de tratamiento quirúrgico de fracturas desplazadas con más de un 30% de implicación de la superficie articular, la cabeza del radio se reconstruye con pequeños mini tornillos o agujas de Kirchner. Después de la cirugía se coloca una férula de inmovilización durante 4 semanas. Para posteriormente continuar con la recuperación que puede llegar a los 3 meses o hasta recuperar la movilidad y extensión total del codo tratado.