Frutos del bosque: deliciosos y medicinales
¿Alguna vez habéis probado las deliciosas fresitas que pueden encontrarse en los bosques a principios de verano? ¿O habéis ido a recoger moras al campo? Entonces sabréis lo riquísimos que son los frutos del bosque. Hasta hace unos años sólo se podían comer si se recolectaban, es decir, había que hacer una excursión y recogerlos. Por suerte, ya se encuentran en mercados; incluso se venden congelados.

Los más conocidos son:

— moras, las de zarza- se pueden comer solas, en macedonia, hacer mermeladas, zumos…
— frambuesas – si os gusta la mermelada de moras, la de frambuesas ya os parecerá un manjar. Su sabor es como una mezcla entre el de la fresa y el de la mora
— fresas del bosque – pequeñitas y sabrosísimas; nada tienen que ver con los fresones que se compran en las tiendas. Podéis recolectarlas a principios del verano.
— arándano – propio de climas fríos. Contiene hierro. Se recoge a mediados de verano.
— endrinas o arañones – pueden comerse tal cual, aunque su uso más frecuente se da en la elaboración del pacharán, del cual son el ingrediente principal.

Pero las virtudes de los frutos del bosque no se agotan en su sabor, sino que poseen importantes propiedades medicinales:

— son ricas en antocianinas (flavonoides), sustancia que es la que hace que su color sea tan intenso y que su jugo nos manche los dedos. Las antocianinas tienen un poder antioxidante elevadísimo, lo cual retrasa el proceso del envejecimiento y es de ayuda frente a enfermedades degenerativas, como el alzheimer o el párkinson, y cáncer.

— tienen un alto contenido en vitamina C y E, también antioxidantes, y vitaminas del grupo B

— contienen gran cantidad de fibra, por lo que combaten el estreñimiento.

— tienen poquísimas calorías; se pueden comer sin temor a engordar.

— poseen ácidos fenólicos y salicilatos, éstos últimos con acción antiinflamatoria, por lo que reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejoran el asma, las cistitis…