Gastritis nerviosa o emocional
La gastritis es la inflamación de la mucosa gástrica, habitualmente debida a consumo de medicamentos, alimentos que dañan la pared gástrica o que la irritan, a infección por helicobacter pylori, etc. Sin embargo, existe un tipo de gastritis muy habitual que no tiene origen físico, sino que aparece como consecuencia del estrés o la ansiedad, y es la denominada gastritis emocional o nerviosa.

Este estrés o ansiedad que son su origen terminan por afectar al estómago, lo que da lugar a la aparición de una serie de síntomas que en muchos casos se confunden con otros trastornos que también tienen un gran componente nervioso y que afectan al aparato digestivo, como son el síndrome del colon irritable o el síndrome del intestino irritable.

Los síntomas de la gastritis nerviosa a nivel del aparato digestivo son similares a la gastritis aguda o crónica, como son dolor abdominal, acidez, sensación de ardor o quemazón, etc. A estos se añaden otros síntomas psicológicos como son estar viviendo una situación que produce estrés o ansiedad, tensión emocional, etc.

Debido a esto, para el tratamiento de la gastritis nerviosa, se debe actuar en dos frentes. Por una parte, es necesario seguir una dieta blanda, como si de una gastritis habitual se tratara, para ayudar a regenerarse a la mucosa del estómago y eliminar así los el dolor, el ardor, etc. Para ello, seguiremos una dieta a base de arroz, sopa, frutas como plátano o manzana, carne de pollo, pavo y pescados blancos.

Al mismo tiempo, será necesario reducir el nivel de estrés y ansiedad, para lo cual son recomendables los ejercicios de relajación o la práctica de actividades como yoga, Pilates o similares, de forma que desaparezca la tensión emocional que afecta a nuestro estómago. De este modo, poco a poco la gastritis irá desapareciendo y lograremos evitar o reducir la posibilidad de que vuelva a aparecer por esta causa.