Gastritis por infección con Helicobacter Pylori
Según diversos estudios, más de la mitad de la población mundial está infectada con esta bacteria, sobre todo en lugares donde se vive en condiciones de hacinamiento o insalubridad, dado que es muy fácil su transmisión de una persona a otra. Normalmente la infección se contrae durante la infancia.

Lo más curioso es que muchas de las personas infectadas no desarrollan ningún trastorno asociado a la misma, como úlceras o gastritis, mientras que otras notas en gran medida la sintomatología provocada por dicha infección. También aquellos que sufren de reflujo gastroesofágico pueden estar infectados por esta bacteria.

Los síntomas que desarrollan quienes sí experimentan molestias debida a la infección de esta bacteria son, entre otros:

– Dolor abdominal
– Sensación de distensión abdominal y de tener lleno el estómago
– Dispepsia
– Tener mucha hambre de 1 a 3 horas después de comer
– También se pueden experimentar nauseas leves, que suelen desaparecer al vomitar.

Para determinar si los problemas gástricos están causados por esta bacteria se pueden realizar análisis de sangre, del aliento o de heces, pero, sin duda, la forma más precisa de diagnosticar H pylori es mediante una endoscopia digestiva alta del esófago, el estómago y el duodeno.

El tratamiento beneficia sobre todo a pacientes con H. pylori que también tengan una úlcera. El tratamiento consiste en la administración de dos antibióticos diferentes, junto con Inhibidores de la bomba de protones tales. A veces también se utiliza Subsalicilato de bismuto.

La ventaja es que una vez que la H.pylori ha desaparecido, la posibilidad de resultar infectado de nuevo es muy baja.

Para prevenir la infección por esta bacteria es muy importante mantener los alimentos en un ambiente limpio y libre de gérmenes, así como lavar los alimentos cuidadosamente antes de ingerirlos.