Glaucoma y pérdida de visión
El glaucoma es una enfermedad producida por el aumento de la presión dentro del ojo. Llega un momento en que la presión es tal que daña el nervio óptico, produciendo pérdida de la visión y/o ceguera. Afortunadamente, si se trata en las primeras fases de la enfermedad se puede evitar que esto ocurra y que el ojo sufra lesiones graves.

Este aumento de presión se debe a la acumulación de liquido dentro del globo ocular. Este líquido es esencial para que el ojo se mantenga sano, y después se vacía a través de un desagüe en la parte frontal del ojo. En las personas que desarrollan glaucoma el líquido no puede drenarse, por lo que se acumula dentro del ojo, aumentando la presión dentro del mismo.

El mayor problema del glaucoma es que es una enfermedad prácticamente asintomática, y muchos pacientes no se dan cuenta de que están perdiendo la visión hasta que ya el daño es irreparable. Por ello es importante realizarse una revisión periódica de los ojos para descartar la existencia de esta dolencia, sobre todo si se pertenece a uno de los grupos de riesgo, como son los ancianos, los pertenecientes a la raza negra, aquellos que tengan antecedentes familiares de esta enfermedad, pacientes con hipertensión ocular, diabetes hipertensión o miopía.

Para diagnosticar la existencia o no de glaucoma el oftalmólogo medirá la presión del ojo y observará el fondo del ojo para determinar la existencia de posibles lesiones. Se aconseja realizarse una revisión cada dos años a partir de los 40 años y anual a partir de los 60.

El tratamiento para el glaucoma está dirigido a disminuir la presión ocular, y puede ser tratado tanto con medicamentos como con cirugía o con una combinación de ambos métodos.