Haz ejercicio mientras cocinas
Hacer la cena te llevará unos veinte minutos, pero… ¿y si aprovechas ese rato para ponerte en forma? Prepara una cena sana y fortalece tus músculos a la vez. Olvídate de picotear y buscar “tentempiés” mientras se cuecen los alimentos y dedica unos minutos a tu cuerpo. Como primer plato puedes prepararte unas verduras al vapor y mientras se hacen aprovecha para calentar un poco: sitúate con los pies juntos y da un paso hacia delante bajando lo que puedas. Aunque tengas una cocina pequeña no ocuparás mucho espacio. Repite este movimiento diez veces. Estos movimientos te activarán el corazón y te abrirán el apetito.

Como segundo plato, puedes prepararte una pechuga de pollo y de paso ejercitar los brazos. Coge un rodillo de cocina y amasa la pechuga hasta dejarla bien fina. Hazlo con fuerza y notarás como trabajan los hombros. Después bate un huevo para hacer el empanado del filete, hazlo también con fuerza e intenta cambiar de brazo. Cuando lo eches a la sartén coge la lata más grande que tengas y mientras se hace levántala sujetándola con las dos manos en un plano ascendente.

Antes de servir la cena haz unas sentadillas, con unas diez será suficiente y al acabar tendrás un hambre feroz. Emplata las verduras y la pechuga de pollo y disponte a disfrutar de la cena. Haciendo estos simples ejercicios habrás perdido unas 300 calorías, más o menos lo que tiene la cena que te hemos propuesto. Como ves, el resultado es una cena muy equilibrada. Échale dos cucharaditas de aceite y ¡a cenar!