Hipocondría, el enfermo imaginario
La hipocondría es un trastorno que se caracteriza porque quien lo padece está seguro de que los síntomas físicos reales o imaginarios que tiene son producto de una enfermedad muy grave, aunque los resultados médicos y otras evidencias indiquen lo contrario. Se da, por tanto, un miedo intenso a padecer una enfermedad grave o la convicción de que ya se padece, basándose en síntomas banales como pequeñas heridas, tos, o palpitaciones.

En estos casos el paciente suele pasar mucha parte de su tiempo en consultas, de médico en médico buscando una opinión que ratifique sus temores e incluso muchas veces es tal su capacidad de convicción que se les llega a intervenir de dolencias inexistentes.

Se trata de un trastorno muy asociado a estados ansiosos del paciente, ya que suele darse en personas que han sufrido con anterioridad trastornos de ansiedad. La preocupación constante por su salud hace que pueda describir sus síntomas con una claridad muchas veces reservada sólo a los profesionales de la medicina. Esto se debe a que gran parte de su tiempo lo dedican a buscar información sobre su enfermedad imaginaria en distintas fuentes, de forma que conocen todos los detalles de la misma. Todas estas preocupaciones pueden hacer que, finalmente, el trastorno de hipocondría se asocie a la depresión.

El tratamiento se basa principalmente en la psicoterapia, ya que los fármacos tienen poco efecto y se utilizan principalmente para calmar la ansiedad o la depresión. En cuanto a la psicoterapia se sigue la denominada terapia cognitivo-conductual, que enseña al paciente modos diferentes de afrontar el problema. También se utilizan técnicas de relajación que le enseñan a disminuir el miedo y la ansiedad, principales factores que acompañan de la dolencia.