Hipotermia, morir de frío
En invierno, debido a condiciones climatológicas adversas, en la montaña, mientras hacemos submarinismo…, son muchas las ocasiones en las que, si la temperatura exterior es muy baja y no contamos con los medios necesarios para protegernos, podemos sufrir hipotermia, es decir, que nuestro cuerpo baje su temperatura por debajo de los 35º C.

Esta situación nos puede suceder a todos, pero quienes presentan más riesgo de sufrirla son los niños o los ancianos, aquellas personas que padezcan una enfermedad crónica, sobre todo si se tratan de problemas circulatorios, personas que sufren malnutrición o quienes se encuentren bajo los efectos del alcohol o de las drogas.

Los síntomas que nos avisan de que estamos sufriendo hipotermia son los siguientes:

– Debilidad física y pérdida de coordinación.

– Somnolencia.

– Temblor incontrolable (producido por el reflejo de tiritar que inicia el cuerpo para tratar de no perder el calor). Cuanto mayor sea el frío exterior mayor será el temblor, aunque si el frío es muy intenso, el temblor puede desaparecer.

– Enlentecimiento de los latidos del corazón y de la respiración.

Todos estos síntomas nos llevan a un estado de letargo, por lo que la persona que sufre hipotermia y congelación se queda prácticamente dormida. Si no se toman a tiempo las medidas para reanimar a la persona, la hipotermia puede ser mortal.

Si nos encontramos una persona con síntomas de hipotermia, deberemos abrigarla con mantas, para que recupere la temperatura poco a poco, pero no debemos acercarla a una fuente de calor directo, como una manta eléctrica, lámpara de calor o introducirla en un baño de agua caliente, ya que puede sufrir un shock, ni darle a beber alcohol, por la misma razón.