La adicción al juego
La adicción al juego puede producir importantes problemas psicológicos a todas aquella persona que lo sufren. El juego compulsivo comienza como algo divertido y va progresando lentamente hasta el punto de que tiene consecuencias muy graves tanto para el jugador como para todos aquellos que le rodean. Al igual que con cualquier otra adicción, el juego compulsivo tiene una triple naturaleza: física, mental y espiritual.

Su síntoma principal es el de la negación y entre sus principales características se encuentra la pérdida de control. Las dos formas de juego que causan más problemas y llevan fácilmente a la pérdida de control son: la oportunidad de hacer una apuesta grande sol, por ejemplo en las carreras de caballos o un casino, y la oportunidad de realizar con frecuencia pequeñas apuestas en períodos relativamente cortos, por ejemplo en máquinas tragaperras, donde el intervalo entre las apuestas puede ser inferior a 20 segundos.

Características del juego compulsivo:

– Preocupación: una pasión primordial que domina todos los aspectos de la vida. La preocupación que el jugador se transforma en una persona retraída y de mal humor.
– Pérdida de control: no poder dejar lo que está comenzando.
– Continuar con el juego a pesar de las consecuencias negativas.

El juego compulsivo sigue siempre el mismo proceso: ganar, perder y desesperación. Alrededor del 75% de jugadores compulsivos tuvieron una gran victoria al principio de comenzar a jugar. Esta victoria conduce a tener fantasías de ganar más y una actitud de que el juego es una manera fácil de obtener ingresos adicionales. La fase de perder es aquella en la que el jugador pierde más de lo que puede pagar y luego intenta recuperar por “las pérdidas”. La fase de desesperación es cuando el jugador entra en el círculo vicioso de ganar de vez en cuando, consiguiendo simplemente pérdida tras pérdida.