La alergia al polen y su tratamiento natural
Este invierno ha sido muy lluvioso en la mayor parte de la península. Aunque esta lluvia haya sido beneficiosa para aumentar las reservas hídricas, no lo ha sido tanto en otros aspectos, desgraciadamente. Una de las consecuencias de las abundantes lluvias es la previsión de una floración espléndida, la cual cosa le parece muy bien a casi todo el mundo… menos a quienes padecen de alergia al polen. Se prevé que en esta temporada las concentraciones de polen van a ser muy elevadas, con lo cual los problemas de alergia van a ser mayores.

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica estima que en la actualidad el 20% de los residentes de la península sufre de alergia al polen. Es una cifra importante, y más si tenemos en cuenta que no se computan los casos de alergia a otros elementos, como pueden ser los ácaros, las plumas, hongos, compuestos químicos… Y lo peor es que la cifra va en aumento: según estudios de la citada Sociedad, de aquí a 20 años sufrirán de alergia al polen entre el 30 y el 50% de la población peninsular. Están aumentando también los casos de alergia en niños.

La medicina natural opina que hay que buscar una curación holística de la alergia, buscando soluciones que tengan en cuenta a la totalidad de la persona. Los alérgenos son en realidad (salvo contadas excepciones como los compuestos químicos) sustancias naturales, que no tendrían por qué causar reacción adversa alguna. Por ello hay que estudiar el estado general de la persona, tanto físico como emocional; por ejemplo, hay teorías que indican que un estado de defensas bajo puede provocar una mayor facilidad en el desarrollo de las alergias. Un buen médico naturista puede ayudar a encontrar el origen real de la alergia. Terapias como la homeopatía, la acupuntura o la reflexoterapia también pueden ser de utilidad.