
Según un estudio de la Universidad de Wisconsin, suyos resultados han sido publicados en Nature, los niños que tienen una mayor actividad en las áreas del cerebro del hipocampo anterior y la amígdala, tienen una mayor predisposición a desarrollar trastornos depresivos y de ansiedad, así como problemas de abuso de drogas, cuando lleguen a la adolescencia y la edad adulta. Por otro lado, también han constatado que la genética y los factores ambientales afectan a la actividad en estas regiones de diferentes maneras, y pueden afectar la vulnerabilidad para desarrollar los trastornos psiquiátricos más comunes.
“Gracias a este nuevo descubrimiento, se abre el camino a nuevas formas de detectar trastornos de ansiedad en la población infantil”, ha asegurado una de las participantes en la investigación, Drew Fox y añadió que “cuanto antes se intervenga en los niños, más posibilidades tendrán de ser felices, librándolos de la ansiedad y la depresión”.
La ansiedad infantil suele presentarse en niños de entre tres y seis años de edad. Como decimos puede provocarse por causas genéticas, pero también por causas ambientales como problemas de adaptación. Los niños con ansiedad suelen confundir la fantasía y la realidad de manera anormal y tienen miedos irracionales. También pueden manifestar tensión motora como temblor, dolor muscular, fatiga, etc. Otros síntomas pueden ser el morderse las uñas, la euneresis nocturna, dolores de estómago o migrañas. El mejor tratamiento para la ansiedad infantil es la psicoterapia, para hacerle comprender al niño por qué está angustiado y ayudarle a liberarse de esa angustia.
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