La astenia primaveral
Llegó la primavera y con ella el síndrome de la astenia primaveral, que se estima que afecta al menos al 10% de la población. Quienes la padecen saben muy bien a lo que se enfrentan, ya que los síntomas son muy claros:

– Cansancio moderado o fatiga
– Irritabilidad
– Tensión arterial baja
– Dificultad para afrontar las tareas diarias
– Tristeza sin motivo aparente
– Necesidad de dormir más horas
– Dolor de cabeza y malestar general
– Dolores musculares…

Los especialistas médicos no se ponen de acuerdo en cuáles son las causas de la astenia primaveral. Parece ser que pueda deberse a una disminución de las beta-endorfinas, sustancias segregadas por el sistema endocrino y que regulan las sensaciones de bienestar y malestar. Son producidas en la glándula pituitaria y el hipotálamo con ejercicios vigorosos, excitación, y risa. Se parecen a los opiáceos en su capacidad para producir analgesia y una sensación de bienestar. Además, provocan sensaciones de placer, alegría, bienestar y hasta de euforia.

¿Qué podemos hacer para paliar este síndrome?

El cuerpo se está adaptando a los cambios estacionales, con lo cual hemos de ayudarle en el proceso llevando una vida lo más saludable posible:

– Beber 2 litros de agua diarios. No sirven las bebidas azucaradas; sólo el agua es capaz de llevar a cabo la labor depurativa que se pretende.
– Hacer ejercicio, pues con ello se liberan endorfinas. Si estamos muy cansados, empezar con paseos y posteriormente ir aumentando la intensidad del ejercicio.
– Llevar una alimentación equilibrada. Evitar comidas pesadas. En esta estación nos van a ayudar las legumbres, los cereales integrales y las frutas y verduras. Los elementos energéticos también nos animarán: plátanos, cacao, dátiles.
– El agua con gas ayuda a subir la presión
– Hay complementos que también aumentarán nuestro nivel de energía: la jalea real y el polen, el ginseng (personas nerviosas abstenerse), la levadura de cerveza, los oligoelementos (el complejo oro-plata-cobre es muy útil), las cápsulas de omega-3 (siempre de calidad, es decir, purificado), el guaraná, la maca andina y el eleuterococo (también llamado ginseng siberiano).