La carrera a intervalos
El jogging es un deporte aeróbico que nos va a ayudar a mantener en forma nuestro sistema cardiovascular y mejorar nuestro sistema respiratorio. Si lo practicamos de forma habitual, nos ayuda a mantener un buen estado de forma y a mantener a raya esos kilos de más. Pero si lo que queremos es mejorar nuestra resistencia muscular, quemar calorías y aumentar nuestra velocidad y el ritmo de la carrera, el mejor entrenamiento de que disponemos para ello es la carrera a intervalos.

La quema de calorías, además no sólo se mantiene durante el ejercicio, sino que nuestras pulsaciones se mantendrán altas al menos dos horas después del ejercicio, con lo que nuestro metabolismo se acelerará y el consumo calórico será mayor que con la carrera al mismo ritmo.

A diferencia de la carrera tradicional, en la que mantenemos un ritmo constante, en la carrera a intervalos mezclamos tramos de carrera de diferente intensidad. Se trata de recorrer tramos cortos o semicortos, que pueden variar entre los 100, 200, 400 u 800 metros a mayor intensidad de lo que se recorre el resto del trayecto. La distancia y la intensidad que apliquemos a cada uno dependerán de nuestro estado de forma y cuanto mayor sea nuestro entrenamiento, mayor intensidad y distancia podremos recorrer. En la distancia corta se aprovecha sobre todo la energía inicial de la carrera rápida.

Los tramos lentos los utilizaremos para recuperarnos, y para que la carrera sea efectiva y no excesivamente dura, habitualmente deberemos recorrer a un ritmo lento el doble de la distancia que hemos recorrido a un ritmo rápido. A medida que mejoremos de forma, podemos acortar esta distancia, pero teniendo siempre presente que durante la carrera lenta deberemos recuperarnos del esfuerzo del intervalo rápido.