La circuncisión
La circuncisión consiste en la eliminación de la capucha de piel que alberga la cabeza del pene. Esa capucha es conocida como el prepucio. Se trata de un simple procedimiento quirúrgico, que a menudo se lleva a cabo a muy tempranas edades. Esto ayuda mucho a los hombres que no son capaces de hacer retroceder el prepucio. En muchos casos, sin embargo, suaves estiramientos pueden resolver el problema.

La circuncisión puede ser también utilizada para los casos de parafimosis, en la que el prepucio queda difícilmente atrapado detrás de la cabeza del pene. En el Reino Unido, la circuncisión no se realiza por razones estéticas a diferencia de otros países. Siempre y cuando lo mantengas limpio manteniendo una rutina regular higiénica, no hay razón para vivir sin él.

Estar circuncidado no protege contra las infecciones de transmisión sexual. Sólo los preservativos pueden reducir ese riesgo. Algunos hombres circuncidados, según diferentes estudios, aumentan la sensibilidad durante la actividad sexual. Para muchos otros no hay cambios. La operación se puede realizar con anestesia local. El prepucio se corta y se cose la incisión. Debe taparse con un apósito estéril.

El paciente puede tener molestias durante algunos días, pero es lo normal. Cuida la herida como te recomiende tu médico y espera un tiempo prudencial para mantener relaciones sexuales. Al menos una semana, pero cada persona cicatriza de una manera diferente y tal vez tengas que esperar más tiempo. Consulta a tu médico antes de aventurarte.