
La obesidad infantil en nuestro país comienza a ser alarmante, según se desprende de las últimas estadísticas. El 6.9% de los niños de entre 3 y 5 años padecen esta enfermedad, y un 10.2%, de esta misma franja de edad, sufren sobrepeso.
Estas cifras empeoran al subir la franja de edad de 6 a 12 años, donde el porcentaje de niños obesos asciende al 10% y con sobrepeso al 13%.
Para los nutricionistas, las causas más evidentes son la dieta y el sedentarismo. La ingestión de alimentos hipercalóricos y ricos en grasas, unido a la falta de ejercicio propician de forma espectacular el aumento de peso.
Además, advierten de que aunque se empiecen a modificar los hábitos alimenticios, no sería factible reducir tan precoz acumulación de grasa si no se aumenta paralelamente la actividad física.
Los estudios realizados en niños de siete comunidades autónomas alertan sobre los riesgos para la salud cardiovascular y el metabolismo en nuestros menores. La falta de ejercicio y el sedentarismo en edades tan tempranas, evidencia el protagonismo del televisor, el ordenador y la videoconsola, en detrimento de las actividades deportivas y lúdicas al aire libre.
A todo esto cabría añadir que la falta de espacios públicos en nuestras ciudades, donde niños y jóvenes puedan jugar o practicar algún deporte, dificulta una de las posibles vías para solucionar el problema.
De momento, la responsabilidad de procurar una alimentación sana y equilibrada a los hijos, además de motivarles a que realicen alguna actividad que implique movimiento, recae en los padres. Quizás estos datos incidan en la conciencia colectiva para obligarnos a replantear el modelo de organización actual que sufre la sociedad.
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