La enfermedad de Lyme
La enfermedad de Lyme o Borreliosis es una enfermedad parasitaria que es trasmitida por la picadura de una garrapata que ha sido infectada por una bacteria, la Borrelia burgdoferi (B. burgdoferi). Son garrapatas que suelen estar en contacto con ciervos o ratas principalmente, aunque también pueden existir casos de perros y gatos que son invadidos por estas garrapatas.

Como ocurre con muchas otras enfermedades de carácter parasitario, no es sencillo diagnosticarla, ya que los síntomas son parecidos a los de otras enfermedades.

Los síntomas que presenta esta enfermedad son:
– Enrojecimiento o sarpullido en la zona en la que ha picado garrapata.

– Sintomatología parecida a la de la gripe común (fiebre, escalofríos, etc.)

– Dolores musculares

– Letargo.

En la segunda fase de la enfermedad el paciente sufre una parálisis muscular que suele ir acompañada de inflamación en las articulaciones.

Para realizar el diagnóstico se suele hacer un examen de sangre para verificar si existen anticuerpos frente a la bacteria que causa la enfermedad de Lyme. El más utilizado es el examen ELISA para la enfermedad de Lyme, cuyos resultados se confirman mediante una inmunotransferencia.

También se puede realizar un examen físico para determinar los problemas articulares, cardiacos o cerebrales si la enfermedad está muy avanzada. En estos casos debemos tener en cuenta que la aparición de la artritis o las lesiones neurológicas pueden presentarse incluso años después de haber sido picado por la garrapata.

Para el tratamiento de la enfermedad se suelen utilizar antibióticos, que serán diferentes según la sintomatología del paciente y la etapa de la enfermedad en la que se encuentre. Si la enfermedad se diagnostica al comienzo, se puede curar tan sólo con los antibióticos.

Si la enfermedad no se trata, puede degenerar en problemas para las articulaciones, el corazón y el sistema nervioso.