La fiebre en los niños
Muchas personas se asustan por la fiebre. Cuando el mercurio sube por encima de unos ciertos grados, el pánico aparece sobre todo si la persona que lo está sufriendo es un niño. La fiebre es una parte importante de la defensa del cuerpo contra la infección. Muchos bebés y niños presentan fiebre alta con enfermedades virales menores, que indica que se está produciendo una batalla en el cuerpo. La fiebre está luchando para que la persona mejore, no para que empeore.

El daño cerebral de una fiebre se produce a partir de los 42 °C. Las fiebres sin tratamiento causadas por infecciones, rara vez sobrepasan los 40 grados. Así que, básicamente, la fiebre es tu amigo. El miedo proviene de la preocupación que tienen los padres por aliviar el sufrimiento de los pequeños. Algunos de los signos de peligro durante la fiebre que merecen llamada inmediata al médico son:

- Fiebre en un bebé menor de 3 meses.
- Tener fiebre persistente de más de 40,5 °C.
- La fiebre dura más de 3 días.
- Vómitos repetidos, dolor de cabeza severo, rigidez de la nuca, somnolencia extrema o falta de respuesta.

¿Qué pasa con las convulsiones febriles? Entre los 3-6 meses, los niños pueden demostrar anormales movimientos bruscos asociados con la fiebre. Pueden producirse episodios de convulsiones durante las cuales es mejor poner al pequeño de lado y quitar los objetos que haya a su alrededor. Mantén la calma ya que la crisis pasará pronto. No le des al pequeño cualquier medicación sin consultar antes con el médico.