La hipotensión (tensión baja)
Siempre se ha considerado que tener la tensión baja o hipotensión era una garantía de salud. Las únicas consecuencias destacables, como cansancio o falta de energía, no representaban mayor inconveniente para el organismo. Pero según estudios recientes, se ha demostrado que la tensión baja puede llegar a provocar depresión.

Relación causa – efecto

Al parecer, el origen podría estar en un neurotransmisor llamado Neuropéotido Y, cuya función es regular los comportamientos emocionales, además de reducir la presión arterial. Sin embargo, todo esto, se podría englobar en una serie de reacciones encadenadas:
– El origen de la hipotensión es debido a que los mecanismos encargados de regular la presión arterial reducen su actividad.
– Esta reducción de actividad , en ocasiones, se prolonga en el tiempo, llegando a ocasionar cierto estrés, y en consecuencia, un estado de ansiedad.
– Existe cierta relación entre el carácter y la hipotensión. Según lo demuestran algunos estudios, las personas que sufren esta alteración suelen ser hipersensibles y distímicas ( trastorno que provoca inapetencia y altibajos emocionales).

Precauciones

Los efectos de la hipotensión pueden verse notablemente agravados por las altas temperaturas. En épocas de calor, especialmente, se deben extremar las precauciones siguiendo estos consejos:
– Evitar la exposición solar.
– Limitar la permanencia en lugares cerrados con aglomeraciones de gente.
– Es conveniente realizar ejercicio físico ya que equilibra la tensión. Únicamente se han de evitar los movimientos bruscos.
– Beber mucho líquido y comer moderadamente, al menos 6 veces al día.

Hipotensión postural

Suele suceder al cambiar de posición, como por ejemplo, pasar de estar tumbado a levantarse bruscamente. En ocasiones, los problemas oído pueden provocar desequilibrio y mareos, como también las arritmias cardíacas.