La influencia de los iones negativos en el organismo
¿Os ha pasado alguna vez que no os habéis sentido nada bien antes de que estallara una tormenta? En esos momentos podemos sentirnos inquietos, irritables, o incluso sentir ahogos. Todo ello se debe al llamado “estrés electromagnético”, que está ocasionado por la carga eléctrica del aire: antes de una tormenta está cargado de iones positivos (que tienen de positivos sólo la carga y el nombre), que son los que nos hacen sentir mal. Una vez ha estallado la tormenta, la lluvia hace que el ambiente se cargue de iones negativos, que son los que nos hacen sentir bien. Esto ha sido demostrado en varios estudios serios realizados por biometeorólogos, arquitectos interioristas y médicos.

En nuestra sociedad vivimos rodeados de iones positivos: el cableado eléctrico, la contaminación, las ondas de los teléfonos móviles, los ordenadores… todo eso influye, y hace que nos sintamos cansados, nerviosos y de mal humor. Ello se nota más en grandes edificios saturados como hospitales, centros comerciales, edificios públicos, en los que se puede sentir hasta dolor de cabeza y sensación de claustrofobia: ello responde a lo que se ha denominado “Síndrome del Edificio Enfermo”, el cual está saturado de iones positivos.

Para paliar el problema de la abundancia de iones positivos en un espacio cerrado, se puede recurrir a un ionizador-purificador, que es un aparato que limpia el aire de partículas de polvo y polen, al mismo tiempo que emite iones negativos: un mínimo de entre 10.000 – 50.000 iones/cm3. Se ha demostrado que el uso de estos aparatos mejora dolencias como el asma, las alergias, la ansiedad…

Pero nada mejor que acudir a los espacios cargados de iones negativos naturalmente: la playa, la orilla de un río, las cascadas, la alta montaña… y es que la Naturaleza es nuestra mejor medicina.