La intolerancia al gluten
Es un trastorno autoinmune en el cual el consumo de gluten (proteínas de trigo, la cebada, centeno y la avena) hace que el sistema inmunológico del cuerpo ataca y daña el intestino delgado. Cuando las personas con esta enfermedad comen alimentos que contienen gluten, el revestimiento del intestino delgado se inflama. Normalmente, este revestimiento, llamado mucosa, se cubre con un vello intestinal que debido a la inflamación que se desarrolla en respuesta al gluten hace se reduzca y que se atrofie.

Normalmente, los nutrientes de los alimentos son absorbidos por el torrente sanguíneo a través de las células de estas vellosidades. Cuando se atrofian las vellosidades, hay menos superficie para la absorción de los nutrientes, esto es denominado malabsorción. Algunas de las consecuencias de la malabsorción son: deficiencias de vitaminas y minerales, osteoporosis, otros problemas.

Hay un fuerte componente genético para la enfermedad celíaca. En las personas que llevan los genes celíacos, las proteínas del gluten y otros factores ambientales pueden desencadenar la enfermedad. Los síntomas de la enfermedad pueden comenzar durante la infancia, la niñez, la madurez, o incluso siendo ya muy mayores. Algunas personas muestran los síntomas nada más comer. Otros tienen síntomas muy sutiles y su enfermedad se descubre por accidente. Incluso en los pacientes más sintomáticos, el diagnóstico de la enfermedad puede tardar mucho tiempo.

Desafortunadamente, una sola prueba no sirve para hacer un diagnóstico directo. Normalmente se realizarán al paciente análisis de sangre y una biopsia del intestino delgado para buscar la atrofia de las vellosidades.